Víspera de Reyes y J contento porque los Reyes venían a dejarle “sorpresas”. Como a las 10:00 p.m. de la noche J dice “hay que buscar hierba a los camellos”, uuups. Se nos había olvidado, imagínense con la situación de Kristian.
Francisco fue al closet sacó un par de mis zapatos, agarró la caja, salió al patio y en par de minutos ya había hierba para los camellos.
J se acostó a dormir y despertó a las 7:30 a.m. el Día de Reyes. No podía faltar el susto, casi infarto, que me da J cuando se para a mi lado de la cama a mirarme cuando aún estoy dormida. Siempre despierto y me asusto cuando lo veo allí parado.
No se porque pero cuando J se despierta abre la puerta del cuarto y se va calladito a ver la tele en el otro cuarto. No nos despierta ni se para al lado de mi cama pero cuando llega Santa o los Reyes, no se atreve salir del cuarto solo.
J recibió una bicicleta, algunos juegos, un muñeco de Mario y otras cositas. También recibió un juego de Monopolio de Mario. Me encanta este monopolio pues todo el juego es alusivo a Mario Brothers y personajes que salen en los juegos.
Pensamos que seria un buen regalo primero porque era de Mario y ya saben como es J con Mario y segundo porque J puede aprender mucho sobre suma, manejo de dinero, etc. A J le encantó y el lunes en la noche jugamos J, Francisco y yo.
La pasamos muy bien, aunque yo perdí, y J nos sorprendió muchísimo pues jugó muy bien y aprendió rápido las reglas. Hubo que ayudarlo un poco con el manejo del dinero y al comprar propiedades.
También los Reyes le trajeron un Battleship (batalla naval) electrónico y anoche traté de jugar con J pero este juego no le gustó. Admito que el juego es un poco complicado para él y terminamos jugando Francisco y yo, nuevamente perdí.
Kimberly lo está enseñando a correr la bicicleta y por lo menos este año J no se ha negado a montarla y la corre un rato.
El día de Reyes no invitaron a la casa de una tía de Francisco pues tenían lechón (cerdo) asado a la vara, arroz con gandules, pasteles, ensalada de coditos y de postre arroz con dulce. Era una fiesta del Día de Reyes y pues almorzaríamos la comida típica para la época de navidad.
Primero fuimos al recorrido tradicional del Día de Reyes para repartir los regalos que los Reyes dejaron en casa a nuestros sobrinos y para que J recogiera los que le dejaron a él en casa de familiares. Después de terminada la ronda nos íbamos para la casa de la tía.
Le habíamos dicho a J y pues todo tranquilo. Llegamos a casa de la tía y J tranquilo, había mucha gente de la familia de Francisco y amistades de la tía. Francisco y yo comenzamos a saludar a todo el montón de gente y J se fue a caminar por allí.
En lo que terminamos de saludar y nos sentamos unos minutos a conversar, ya J había cambiando su actitud. Yo estaba dentro de la casa sentada hablando con mi suegra y la esposa de mí cuñando y Francisco estaba fuera hablando con un tío.
Hacia un ratito que no veía a J y me dio mala espina y le digo a mi suegra y concuñada “voy a chequear a J pues me huele que no anda muy contento que digamos”. Cuando salgo afuera veo a Francisco en una esquina y J está frente a él sentado en una silla en posición de avestruz. Le digo posición de avestruz pues J entierra su cabeza entres sus piernas y no quiere mirar a nadie.
J estaba llorando y diciendo “quiero mi casa no quiero estar aquí”. No hubo forma de convencerlo, no quiso su PSP que se lo habíamos llevado, no quiso ir a jugar con otros niños que tenían DS, no quería nada.
Se podrán imaginar que la gente comenzó a mirarnos, a murmurar a preguntar. Mucha gente que estaba allí no sabia de la condición de J y me imagino que lo que pensaban era que J era un malcriado.
Una persona que si conoce a J nos dijo “no pueden hacer todo el tiempo lo que él diga o quiera”. Eso es muy cierto pero perdonen si J se sentía mal, ansioso, no estaba a gusto, no había forma de controlarlo, no quería comer, no quería nada, tampoco nosotros le vamos a hacer la cosa peor. De esa forma no íbamos a disfrutar nada y si J quería tranquilidad pues creo que debíamos ayudarlo a que se sintiera tranquilo. Además era el Día de Reyes, su día.
Anunciaron que se podía pasar a comer, Francisco fue y buscó comida para él y para mí mientras yo me quedaba tratando de consolar a J. Comimos e hicimos como San Blas ‘ya comiste, ya te vas”.
Ya ven que el Día de Reyes tampoco terminó muy bien que digamos. Ayer también hubo ciertas situaciones que me tienen fuera de tiempo, un poco triste y preocupada. Me disculpan pero no puedo comentar al respecto pues uno nunca sabe quien lee.
Hoy el día continúa más o menos igual….









































